¿Cómo se santifica el domingo?

Artículos Familia | 28.jul.2011

P. Pegueros:
¿Cómo hemos de santificar hoy el domingo, ya que casi todos tenemos que trabajar?…
¿Cómo se entiende hoy lo de trabajos serviles prohibidos ese día?…
¿Por qué se cambió el sábado judío por el domingo cristiano?…

 

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¿CÓMO SE SANTIFICA EL DOMINGO?

 

P. Pegueros:

¿Cómo hemos de santificar hoy el domingo, ya que casi todos tenemos que trabajar?…
¿Cómo se entiende hoy lo de trabajos serviles prohibidos ese día?…
¿Por qué se cambió el sábado judío por el domingo cristiano?…

 

bendíganos, Padre…
Luis Heredia Rivera y fam. (Morelia, Mich.).

 

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El domingo es el día del Señor Jesús resucitado, es nuestra Pascua semanal. Ha sido una característica de todas las comunidades cristianas, desde las primeras, y de todo verdadero creyente: “El domingo es el día del cristiano, es nuestro día” escribía san Jerónimo (Homilía para el domingo de Pascua, hacia el año 385).

 

Nos reunimos ese día en asamblea para encontrarnos con el Crucificado resucitado, para escucharle su palabra, para vivir la comunión con Él en la Eucaristía. Hacemos fiesta; nos damos un descanso del trabajo semanal; nos dedicamos a la familia, a los amigos, a la contemplación, a las obras de caridad, al juego, al contacto con la naturaleza.

 

Todos estos valores están resguardados por el mandamiento de Dios y por las leyes de la Iglesia. Nos adelantamos a saborear así el “octavo día” fuera del tiempo, la verdadera paz y el descanso sin fin, la armonía perfecta del reino de Dios, y le damos significado a los días de trabajo de cada semana.

 

Por desgracia para muchos, aún cristianos, la Pascua semanal se reduce a un fin de semana: consumista, nervioso, vació y sin sentido.

 

El cambio de sábado al domingo se produjo de una manera sencilla. Los primeros discípulos de Jesús se reunían en asamblea cada semana para celebrar su Resurrección de entre los muertos. Los cuatro evangelistas, en plena concordancia, datan este hecho fundamental en el “primer día de la semana” al día siguiente del sábado. Y ya san Lucas nos dice en los Hechos de los Apóstoles: “El domingo nos reunimos a partir el pan” (20,7). No se trató de un cambio para contradecir la ley judía que señalaba el sábado como día del Señor. Fue un cambio por motivos históricos, pero muy de acuerdo con el espíritu de la celebración: Dios se revela como necesitado de descanso y pide al hombre descansar al “séptimo día”.

 

El tercer mandamiento de la Iglesia: “Acuérdate de santificar las fiestas” pide dos cosas que son: participar en la Misa dominical y observar el descanso, ambos en un clima de paz, de armonía, de amistad y alegría.

 

Sobre la Misa y el descanso semanales el nuevo Código de Derecho Canónico tiene el mérito de hacer suyas dos expresiones del Concilio Vaticano II: “participar en la misa” en vez de “oír misa”, y la exhortación para abstenerse de los trabajos que “impiden dar culto a Dios y perturban la alegría…” en vez de “hay que abstenerse de los trabajos serviles”

 

El Vaticano II insiste en el deseo de que una participación “plena” de los fieles en la misa, por lo cual nos invita a pastores y a feligreses para que este objetivo se alcance. Hoy se nos recuerda que toda la celebración es merecedora de participación.

 

En cuanto al descanso se pide hacer a un lado trabajos y asuntos que impiden el culto a Dios y perturban la atmósfera gozosa del día del Señor.

P. Pegueros.

 

 

 

 

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